Conducir un F1, cada vez más caro

Los pilotos están muy enojados por las tarifas de la superlicencia, el documento que los acredita para poder participar en los grandes premios. En 2008 aumentó un 200% en el precio base y del 350% en el precio por punto que se paga y este año hay más aumento. Lewis Hamilton, por poner un ejemplo, deberá pagar 270.000 dólares por tener la licencia, mientras que Fernando Alonso deberá sacarse del bolsillo 122.000 euros. La superlicencia es la más cara del mundo, ya que se paga un mínimo de 10.000 euros. La segunda más costosa es la de Nascar, con 4.000 dólares anuales

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