La curva del fracaso: 7 estadísticas para conocer

La curva del fracaso de las startups: 7 estadísticas importantes que hay que conocer

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¿Ha oído alguna vez las estadísticas de que el 90% de las empresas fracasan durante el primer año? Tal vez haya oído que es en los primeros 5 años, o que en realidad es el 80 por ciento de las empresas, pero lo más probable es que haya oído una cifra así en algún momento de su vida, sin muchas pruebas directas que la respalden.

Es cierto que la mayoría de las startups fracasan -sólo una minoría alcanza el éxito-, pero las estadísticas no son tan dramáticas como algunos quieren hacer creer. Por el contrario, el fracaso tiende a desarrollarse a lo largo de una curva, y entender esa curva podría ayudar a tu negocio a no ser víctima de los escollos más comunes.

La curva del fracaso de las startups

¿Cuáles son las estadísticas “reales” del fracaso empresarial? Es una pregunta complicada, porque las definiciones de “fracaso” pueden variar y, por supuesto, hay muchos tipos de negocios diferentes, cada uno con tasas de supervivencia distintas.
Aun así, hay algunos datos fundamentales que podemos utilizar para entender mejor cómo es realmente la curva del fracaso.

1. El 66% de las empresas con empleados sobreviven al menos dos años

Según el informe más reciente de la SBA, con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, alrededor de dos tercios de todas las empresas con empleados duran al menos dos años. No son malas probabilidades comparadas con la estadística del “90 por ciento” que persiste.

2. Aproximadamente la mitad de las empresas sobreviven al menos 5 años

El mismo estudio encontró que el mismo grupo de negocios tiende a durar al menos 5 años en una tasa de alrededor del 50 por ciento.

3. La economía no afecta directamente a la curva de fracaso

Estos datos proceden de un periodo de más de una década, que se remonta a los años 90. La curva no se vio afectada de forma significativa por las épocas de prosperidad económica ni por las recesiones, lo que hace que las tasas de éxito y fracaso sean aún más consistentes.

4. Las tasas de fracaso son similares en todos los sectores

¿Ha oído alguna vez a alguien decir que los restaurantes y los bares son inversiones empresariales especialmente arriesgadas, ya que tienen una tasa de fracaso mayor que la de otros negocios? Los datos sugieren que esto no es cierto. El sector de la alimentación y la hostelería tiene una curva de fracaso similar a la de los sectores de la fabricación, la construcción y el comercio minorista. Las diferencias son insignificantes en casi todos los puntos de la curva.

5. El 25% de las empresas fracasan el primer año

Como cabría esperar, la curva de fracaso es más pronunciada al principio, ya que el 25% de las pequeñas empresas fracasan durante el primer año, según datos recopilados por Statistic Brain. Es probable que esto se deba a la curva de aprendizaje asociada a la propiedad de un negocio; cuanto más tiempo se permanece en el negocio, más se aprende y más se resiste a los problemas que, de otro modo, podrían hacer tambalearse los cimientos. Es un período que naturalmente elimina a los candidatos más débiles también.

6. Las razones del fracaso varían

Según los mismos datos, la friolera del 46 por ciento de todos los fracasos de empresas se atribuyó a la “incompetencia”, un término general que puede referirse a la fijación de precios emocionales, al impago de impuestos, a la falta de planificación, al desconocimiento de la financiación y/o a la falta de experiencia en el mantenimiento de registros. Otro 30 por ciento de los fracasos de empresas fueron atribuibles a una experiencia desequilibrada, o a la falta de experiencia en la gestión.

7. El 75 por ciento de las startups respaldadas por capital riesgo fracasan

Por supuesto, para las startups respaldadas por capital riesgo, el panorama no es tan bonito; según un informe, alrededor del 75 por ciento de todas las startups respaldadas por capital riesgo acaban fracasando. Esto puede deberse a varias razones, como la naturaleza altamente competitiva de los concursos de capital riesgo y la volatilidad de las empresas tecnológicas que surgen en la escena.

Cuando el fracaso es algo bueno

Si al leer estas estadísticas todavía le preocupa que su empresa se clasifique como “fracaso”, tenga en cuenta que el fracaso puede ser en realidad algo bueno. Para empezar, muchas empresas que fracasan en el primer año no tenían el potencial de éxito a largo plazo; el fracaso temprano les ahorra importantes gastos y libera a sus empresarios para que puedan buscar oportunidades más valiosas.

Además, pasar por el proceso de iniciar un negocio y ver cómo se desmorona puede enseñarle valiosas lecciones, que puede aplicar a futuras oportunidades; los empresarios fracasados que vuelven a subirse al caballo tienen una mayor probabilidad de éxito la segunda vez.

Entonces, ¿qué debería sacar de todo esto? En primer lugar, si ha pensado en convertirse en empresario, pero le intimida la idea de formar parte de la abrumadora mayoría de empresarios fracasados, reconsidere su postura; esa mayoría no es tan fuerte como podría haber creído anteriormente. Todos los empresarios se enfrentan al fracaso de alguna forma, pero no siempre conduce al fracaso de toda la empresa.

En segundo lugar, si puede superar ese primer año de prueba, probablemente pueda mantener su negocio con éxito durante años.

Y, por último, incluso si su negocio fracasa, no es el fin del mundo; tendrá nuevos conocimientos y nuevas experiencias que podrá utilizar para alimentar su próxima empresa.

Jayson DeMers
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