
Cuando comencé con Emprendedores.News, hace casi una década muy pocos tenían idea de que se trataba esta cosa de emprender. Hoy hay un ecosistema emprendedor que, aunque lejos de estar consolidado, crece en calidad y cantidad. Sin embargo, hay algunas cosas que me preocupan y que aún estamos a tiempo de cambiar.
La soberbia emprendedora es uno de esos temas que me causan ruido.
El vedetismo emprendedor es otro, vas a cien eventos emprendedores y encontrás siempre a los mismos personajes parados cual planeta radiante y una audiencia rotativa que orbita a su alrededor.
Me preocupa el gueto emprendedor, integrado por un grupete que pegó un par de rondas de inversión o vendió y juega al emprendedor e inversor serial, da lindas charlas, escucha seriamente los planes de inversión de emprendedores, pero no pone nunca una moneda y además segrega start ups porque no son “2.0” y rechaza los “2.0”.
No me banco la hipocresía emprendedora de un creciente número de personas que te llamaban para pedirte favores cuando arrancaban y te suplicaban que les publiques y después que empezaron a crecer miran para otro lado los llamás, cuando en fin…
Tengo escozor por la careta emprendedora de los que te hablan de millones de dólares pero no se le caen ni cincuenta centavos del bolsillo; de los que te hablan de como apoyan el ecosistema emprendedor pero en realidad no dan puntada sin hilo disfrazando su avaricia con un notable marketing personal.
Sepan que cada vez que escucho a algún emprendedor hablar, entre otras cosas, del control del ego y la humildad me pica el alma y mi ser queda en alerta para verlos actuar en la vida real, más allá de los discursos lindos. Es un buen ejercicio pero con un costo alto: perder la credibilidad en algunas celebrities emprendedoras.
No viene nada mal tener siempre presente la fábula del águila y el escarabajo:
“Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara. Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga; pero el águila con desprecio por la insignificancia del escarabajo, devoro a la liebre en su presencia.
Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra.
Viéndose el águila acosada, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.
Zeus ofreció al águila cuidar sus huevos colocándolos en su regazo.
Viendo esto el escarabajo hizo una bolita de barro, voló y la dejo caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiro por tierra los huevos sin darse cuenta.
Desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.
Moraleja: Nunca desprecies al pequeño o al insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte”.
Feliz semana, felices emprendimientos, feliz vida para todos.
Marcelo Berenstein
mberenstein@emprendedoresnews.com

