Para emprender, la actitud es todo

La actitud es todo

Hace unos años, recorriendo las instalaciones de Donweb, su CEO me contaba que ellos tienen un lema al que se aferran firmemente: “La actitud es todo”. Y la verdad es que tiene razón.

Para emprender cualquier cosa en la vida, la actitud define tu manera de actuar, y para manifestarse con resultados positivos los pensamientos, palabras y acciones deben estar en sintonía.

Para hacerse fuerte, la mentalidad requiere de la actitud para materializarse en acción concreta.

Con la actitud apropiada, podemos llegar más lejos de lo previsto; con la equivocada no llegamos a ningún lado, aunque tengamos a Mark Zuckerberg y Bill Gates en persona como mentores.

Ahora bien, ¿cuáles son las actitudes diferenciales que debe tener un emprendedor para que su startup prospere?

De acuerdo con mi experiencia algunos de los componentes más importantes de una correcta actitud emprendedora son:

Proactividad

Actuar, actuar y actuar. Los emprendedores suelen esperar a tener todo perfecto para salir y esta espera es un potente enemigo de la actitud. Las cosas nunca son perfectas pero son siempre perfectibles, por eso el buen emprendedor se caracteriza por actuar a pesar de los inconvenientes, las situaciones injustas, las condiciones adversas, la desconfianza del mercado y todas las excusas que nos ponemos para empezar.

Enfrentar los miedos propios

Emprender es un camino lleno de incertidumbre, y la incertidumbre genera temor. El emprendedor con la actitud adecuada sabe que debe saltar sin red e invertir sin resultado seguro. Sabe que el plan de negocios es solo una planilla de Excel que empieza a cobrar sentido recién cuando comienza a funcionar en el mundo real.
Cuando el emprendedor decide empezar, los miedos se camuflan en familiares, amigos y consejeros para intentar convencerte de que no conviene hacerlo. La actitud define el partido entre el “querer y el poder”.

Forjar el propio camino

La cuarta revolución industrial nos muestra que hay muchos caminos hechos y recorridos pero que son muchos más los que faltan hacer.
La correcta actitud emprendedora en este punto consiste en no “casarse” de antemano con ningún camino trazado sino buscar, probar, ajustar y potenciar el camino y si es necesario inventar uno nuevo.

La “Gran Muhammad Alí”

El emprendedor de alma sabe que en el mundo de los negocios hay que pelear para triunfar y para eso hay que subirse al ring dispuesto a dar batalla. A nadie se le escapa que hasta al mejor peleador de la historia le han pegado y nosotros no somos la excepción. En varias etapas de nuestro camino emprendedor seremos golpeados y hasta podremos besar la lona, pero la actitud es la que hace la diferencia, entre abandonar y ponerse de pie para seguir adelante. Emprender también es resistir, apretar los dientes y avanzar.

Nada es de regalo; todo tiene un costo

En los negocios como en la vida misma nada es gratis. Conocer los costos y asumirlos es parte de la actitud positiva para emprender.

Todos podemos emprender pero no todos emprenden. La actitud es la frontera entre el querer y el concretar.

Como postre, te dejo este cuento que leí por ahí y que refleja qua al final, la actitud es todo.

“Lucas era ese tipo de persona que te encantaría odiar. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía: “si pudiera estar mejor tendría un gemelo”.

Era un gerente único porque tenía varias camareras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que seguían a Lucas era por su actitud.
Él era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Lucas estaba ahí para decirle como ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causo curiosidad, así que un día fui a buscar a Lucas y le pregunté:

– No entiendo… no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?

Lucas respondió:
– “Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Tienes dos opciones estar de buen humor o estar de mal humor”. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí a quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida.

– Sí, claro, pero no es tan fácil, proteste.

– Si lo es, dijo Lucas.- Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges como reaccionaras a cada situación, eliges como la gente afectara tu estado de ánimo, eliges estar de buen humor o de mal humor. En resumen TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA

Reflexioné en lo que Lucas me dijo. Poco después, dejé la industria restaurantera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en

Lucas cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella. Varios años más tarde me enteré que Lucas hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante: Dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por 3 ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbalo de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de 18 horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta aun con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con él seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba me respondió:

– “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.

Le pregunte qué pasó por su mente en e momento de asalto.

-“Lo primero que vino en mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía 2 opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir”.

– ¿No sentiste miedo?, le pregunté.

Lucas continuo:

– “Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones de los médicos y las enfermeras, realmente me asuste… podía leer en sus ojos: Es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión…

– ¿Qué hiciste?, pregunté.

– Bueno… uno de los médicos me pregunto si era alérgico a algo y respirando profundo grité: Si, a las balas… Mientras reían les dije: “Estoy escogiendo vivir”… Opérenme como si estuviera vivo no muerto”.

Lucas vivió por una maestría de los médicos pero sobre todo por su asombrosa actitud. .Aprendí que cada día tomamos la elección de vivir plenamente y que la actitud al final lo es todo”.

Feliz semana, felices emprendimientos, feliz vida para todos.

Marcelo Berenstein

mberenstein@emprendedoresnews.com

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