Elemental, Watson

Holmes descubría un misterio aplicando la deducción, y con la observación y el análisis hallaba la solución. Watson, al revés, veía lo mismo que Holmes, pero sin ir más allá

Esta frase no está escrita en los libros originales de la historia de Sherlock Holmes, quién aparece hoy con un cerebro digno de estudio.

La película de 2009 de Guy Ritchie sobre el personaje de Arthur Conan Doyle, despertó a los medios de todo el mundo y el célebre sabueso parece estar por todas partes. En el British Journal of Psychology André Didierjean y Fernand Gobet publicaron que Doyle se adelantó a la “psicología del talentoso”, que está de moda porque muchos padres quieren que sus hijos sean como Roger Federer o Bill Gates. Doyle supo ver 100 años antes de que la ciencia estudiara el papel de la percepción para hallar soluciones.

El  talentoso a puede visualizar la solución de golpe en vez arribar a ella tras mucho razonar.

También resaltó la importancia de la práctica dedicada a un solo tema y su efecto negativo, es que hace perder el interés en lo demás. Holmes no sabía nada de literatura o de política.

Doyle subraya temas como el papel de las emociones en el talentoso, y el de la verbalización, a través de cómo Holmes utilizaba a Watson como tabla de resonancia: aunque luego sus respuestas le resultaran elementales o irrelevantes. Exponer le servía para explorar sus propias ideas. Si bien hay algo de violencia en Holmes, su fortaleza está en lo cerebral.

El cerebro de Holmes

En la década del cerebro (1990-2000), se avanzó en comprender cómo funciona el cerebro mientras piensa. Holmes le decía a Watson: escucha la voz del problema: reclama su solución. Al problema no se lo elimina, si no se resuelve retorna con mayor fuerza. Cuando Holmes visualizaba la solución se anticipaba a la teoría del de los hemisferios cerebrales. El hemisferio derecho imagina y el izquierdo razona, el derecho se emociona y el izquierdo hace la lógica, el derecho intuye y el izquierdo planifica.

Einstein lo advirtió cuando dijo: la imaginación es más importante que el conocimiento. Einstein donó su cerebro y se constató que pesaba lo mismo que cualquiera. Su valor estaba en cómo lo hacía funcionar, en el software y no en el hardware. Hoy existen métodos para desarrollar la inteligencia pero las neurociencias acaparan la investigación que debería realizarse en el gran laboratorio: el aula de la escuela. Mientras la tecnología sube por el ascensor la educación asciende por la escalera.

El misterioso caso del estado vegetativo

Holmes es al estudio del crimen lo que el investigador a la ciencia. En el film debió resolver el caso del criminal Blackwood, quien fue atrapado y ejecutado. Había logrado engañar al médico Watson- el entrañable compañero de Holmes-. Simulando su muerte y con ardides logró que sepulten a otro e hizo creer a todos que retornó a la vida por sus poderes mágicos. Su objetivo era tomar el poder en Inglaterra. Holmes lo descubre, desenmascara sus trucos, lo atrapa y le da muerte. En este caso intento mostrar cómo se convierten los misterios en problemas mediante el conocimiento y la inteligencia.

El  tallado del alfabeto en el cerebro abrió caminos pero generó la perversión. La emoción dio paso a la conciencia y al contacto social, la credulidad lo predispuso a aceptar lo mágico y la curiosidad lo acercó a la ciencia. El cerebro configura nuestro futuro. Ante un problema lo resuelve, ante el misterio no sabe qué hacer. La ciencia intenta hacer del misterio un problema. Los cerebros de Holmes y Einstein no valían por su peso sino por el método que los hacía funcionar. Esas mentes brillantes se pueden imitar, es el cambio que necesita la educación.

Somos como nuestro cerebro funciona

Hay distintas formas de pensar y no sólo cerebros. Einstein era muy imaginativo, casi intuitivo, pero usaba el lenguaje matemático para explicar sus teorías. El personaje Sherlock Holmes tenía un razonamiento deductivo lineal que lo llevaba directo al criminal.”Dr. House”, la serie de TV, muestra un pensamiento sistémico muy amplio para llegar a un diagnóstico certero. Hay una tendencia en todas las ciencias duras a considerar el mayor número de variables que interactúan simultáneamente en la expresión de un fenómeno.

Saber qué preguntar

La importancia de saber preguntar se vio en el caso de Estrella de Plata -el caballo favorito en la carrera- que desapareció la noche en que su entrenador murió asesinado.

Al caballo lo atendían 3 peones. El que lo cuidó esa noche, recibió ese día a un sujeto (al que la policía consideró sospechoso del crimen). El peón amaneció drogado, aunque comió lo que le trajo el entrenador. Los 2 peones que dormían arriba, no se despertaron  porque el perro no ladró. La esposa del entrenador había informado sobre un hombre que merodeaba el establo.

Guiado por la hipótesis de que el caballo estaba vivo, Holmes siguió  sus huellas y detectó  que llegaban al campo de otro entrenador. Además, observó que en las semanas previas aparecieron ovejas cojeando y dedujo que el entrenador muerto robó el caballo. Deténgase y piense: ¿Cómo llegó a esa conclusión? En un razonamiento organizado no se obtiene conocimiento nuevo. Así, la policía quedó atrapada en su hipótesis original  pero no indagó más allá. Formuladas las premisas la lógica no agrega nada; es como una definición circular que se afirma a sí misma.

La invención de la hipótesis

Holmes arriesga, selecciona  hipótesis, considera los hechos uno por uno, los comprueba, imagina situaciones  y genera el conocimiento variando los supuestos. Una hipótesis no debe ser un prejuicio que trabe la investigación.  Rompe con  la lógica para que su mente conecte libremente hechos, conceptos e ideas. Se acerca al problema como en el juego frío caliente: frío, estoy lejos; caliente, estoy cerca. Su pregunta abrevia la búsqueda.

Holmes afirmó que “ante una gota de agua se puede deducir la existencia del  Niágara sin haberlo visto nunca”. Interrogaba a la naturaleza como si existiese un conocedor tácito, un ser invisible, un sujeto supuesto del saber y conocedor de la verdad. No lo hacía con información y deducción sino que unía piezas no consideradas. De este modo activaba el conocimiento dormido con preguntas creativas, cuya respuesta eran las premisas de un nuevo razonamiento.

Por qué no ladró el perro

Mientras dibuja la hipótesis, observa e imagina. La memoria y la inteligencia juegan a preguntar y responder. Un dato se convierte en información cuando es convocado por una pregunta feliz. La información no sirve cuando no se  aplica. Rememorar e indagar se reúnen para optimizar su encuentro, un capital sirve sólo cuando se lo sabe utilizar.

Las preguntas sagaces

¿Por qué no ladró el perro guardián?, ¿A quién no le ladraría?, ¿Por qué cojeaban las ovejas?, ¿Quién drogó al cuidador? Y derivó la hipótesis que no ladró porque el ladrón era su amo (el criador), que las ovejas cojeaban porque las operó para practicar  antes de operar al caballo, para que sufriera una cojera porque quería que perdiera la carrera. Holmes sabía que los criadores infieles apuestan en contra de su caballo, para ganar apostando a otro. Para Ortega y Gasset  frente a la razón pura físico-matemática, hay una razón narrativa. Para comprender lo humano, es preciso contar una historia. Tenemos dos orejas y una sola lengua para escuchar el doble de lo que decimos, usemos el tiempo de la escucha para la observación.

Entre los autores que influyeron sus creaciones literarias, Doyle reconoce a Edgar Allan Poe: “Para divertirme, tramé una historia y doté a mi detective de un procedimiento científico e hice que averiguara a partir de razonamientos. Poe había hecho lo mismo con el detective Dupin, pero Holmes, gracias a su formación científica, disponía de un fondo de conocimientos al que recurrir. Le bastaba con mirar las manos de alguien para saber su oficio”.

El camino a la solución

El pensamiento convergente elige la alternativa que hace coincidir el problema con la solución, descartando otras. Es la parte final del proceso decisorio.
No se generan opciones sin ver con claridad el problema. No se puede elegir bien sin plantear alternativas.  La calma de  las aguas es una metáfora de la primera fase (cognición), precede a la turbulencia, (divergencia y agitación) de la segunda fase y finaliza en cascada (convergencia).

Como en el río hay remolinos,  son los retrocesos

El tiempo se abrevia en cada tramo. A veces con un buen análisis la solución brota mágicamente como una burbuja. La cognición, lo divergente y lo convergente son  partes del problema, no todavía partes de la solución. De la isla del problema se llega a la de la solución y para eso hay que cruzar el río con un plan de acción.
Los que dirigen el barco deben tener claro el objetivo, monitorear si lo que hacen apunta en esa dirección y  ser flexibles para cambiar si no obtienen los resultados. Es el momento del replanteo, de detectar si se falló en el objetivo, en el plan o en la acción. Hay que aceptar la responsabilidad, no perder la oportunidad. En el juego de la vida se puede ser jugador o espectador, el ganador es el que cuando decide logra que las cosas ocurran, elimina las excusas.

Las relaciones cercanas propician el engaño

Para evitarlo Aristóteles decía: “soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad”. Holmes sólo fue vencido en un caso, cuando se enamoró de bella Irene Alder, la única que fue capaz de derrotarlo.

“Si tenemos dos orejas y una sola lengua. Es para escuchar el doble de lo que decimos”.

Cuentos del raciocinio

Combaten la argucia con la razón, el engaño con la evidencia.

El cuento, cuyo final es de una actualidad espeluznante, inaugura el género policial en la historia de la literatura: “Los crímenes de la calle Morgue“. Y con él aparece también el primer detective, el bibliófilo y amante de la noche Auguste Dupin. La última frase que éste le espeta al prefecto de la policía, luego de haber resuelto un caso verdaderamente inhumano, es una sutilísima denuncia de los discursos institucionales vacuos e insustanciales. De la euforia verbal que, como la maquinita de generar billetes, devalúa las palabras y se ampara en la negación sin otro objetivo ni logro que la justificación de su propia emisión y el enaltecimiento de lo que todavía ni siquiera adquirió una entidad digna de ser glorificada.

Dupin, personaje de ficción que tan bien ilustra la realidad, establece una diferencia entre el ingenioso que avanza en la vida con promesas, fantasías y cálculos, basándose en creencias, y el razonador creativo, que sustenta su búsqueda en el análisis para luego, con la ayuda de la imaginación, inventar una solución. Dupin considera al poder “demasiado astuto para ser profundo”. Dupin va más allá del poder; también se ocupa del efecto del discurso en la gente, cuando la dificultad de discernir tiende a la cerrazón y ensancha la brecha del entendimiento.

En la escena del crimen el detective recauda el testimonio de las personas que escucharon los terribles alaridos de las víctimas (madre e hija) y del bestial causante de las atroces muertes. O sea, estamos ahora del lado de los que escuchan. El problema es que la emisión confusa y manipuladora,  suele despertar un vendaval de prejuicios.

Todos los testigos, inteligentemente elegidos en la historia eran de distintas nacionalidades y sospechan de la lengua que no es la propia. Así, un francés, sin entender lo que dice el supuesto culpable, está seguro de que no es francés, porque “tiene la impresión de que habla en español”; al inglés le parece que se trata de la voz de un alemán, aunque admite, a su vez, que no comprende el alemán; el italiano piensa que el culpable es un ruso y “confiesa que nunca habló con un nativo de Rusia”. Más allá de quién es el autor del crimen, demuestra que el que escucha es tan peligroso como el que habla cuando de acusar se trata.

Por eso advierte sobre cierta forma de  “actitud de quien finge devoción y escrúpulos”. Luego de resolver el enigma y liberar a una inocente de la falsa acusación, Dupin señala irónicamente, denuncia,  el modo que tiene el prefecto “de negar lo que es y de explicar lo que no es”. Explicar es una forma muy atenuada de admitir

A Sherlock Holmes lo excitaban los problemas

Escucha Watson: es la voz del problema, reclama su solución. Watson no veía más allá. Una noche Holmes lo despierta y le pregunta ¿que ves? Una noche estrellada. No Watson, nos robaron la carpa, le comenta.

El hombre no es bueno pronosticando. Sobre la PC dijo que no sirve para nada (Bidell, sobre la máquina de Babbage1842) El llamado teléfono no tiene valor (Western Union, 1876) ¿Para qué coño sirve?(Lloyd de IBM sobre el microchip). No te necesitamos, no terminaste la universidad (Hewlett-Packard, a Steve Jobs) No hay razón para tener una PC en casa (Digital Equipment 1977). Creo que sólo existe mercado para 5 ordenadores en todo el mundo (Watson de IBM 1943). La soja es un YUYO (Cristina Kirchner en el conflicto con el campo).

El modo del Prefecto de negar lo que es y explicar lo que no es; es la enfermedad del poder. En La carta robada Poe muestra que nadie quería ver lo evidente. Como en el cuento del rey desnudo, hasta que un día el niño gritó: el rey está desnudo y se despertaron de golpe.

Resolver problemas

Ellos generan energía. Sherlock Holmes lo dijo: escucha tu voz interior, es el problema que reclama su solución. Se trata de una discrepancia entre lo que es y lo que debe ser. Para resolverlo hay que: *Comprenderlo, *Poder hacer algo  *Interesarse en resolverlo. Los problemas estimulan si se resuelven, pero si se acumulan provocan estrés.  Pensar es hacer un rodeo entre los datos, la solución y la memoria. La solución es desconocida y no se le puede pedir a la memoria. El letrero “THINK” ubicado en muchas oficinas es un error. No es posible exigir a alguien que  piense, porque el pensamiento es un instrumento que se activa solamente ante la presencia del problema.

Si la oportunidad no surge, se la puede crear

Cuando Watson le preguntó a Sherlock Holmes cómo encontró el fósforo debajo del piso, éste respondió: no lo encontré lo estaba buscando.

De eso se trata, de convertir el azar en buena suerte. Las mentes entrenadas crean las hipótesis  que orientan su propia búsqueda. La mentalidad proactiva proyecta la misión hacia el mundo, la mentalidad reactiva se limita a esperar cambios en la paridad cambiaria, innovaciones tecnológicas, contactos políticos, etc. El éxito se relaciona con la valentía y no solamente con la capacidad, quienes lo encarnan, no esperan, hacen que las cosas ocurran. No hacen lo  posible sino todo lo que sea necesario para alcanzar sus metas.

A buen observador pocas palabras

Holmes descubría un misterio aplicando la deducción, y con la observación y el análisis hallaba la solución. Watson, al revés, veía lo mismo que Holmes, pero sin ir más allá. Por eso Holmes le decía que era elemental, que sólo se percataba de lo que era obvio, pero para el gran detective lo obvio era algo distinto, lo fundamental.

Dr. Horacio Krell Director de Ilvem, horaciokrell@ilvem.com

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