Control social en la conquista del cerebro

Más importante que la exploración del espacio, el gran desafío científico del siglo XXI será la conquista del cerebro humano.

El boom de China no favoreció la demanda de democracia y la educación es la forma de progreso. El gobierno promete buena vida al que se esfuerce y se mantenga alejado de la política. El miedo a la represión funciona aunque desaprueben el sistema. Educarse genera movilidad social. Instan a tolerar un poco de dolor ahora para evitar una vida de sufrimiento. Algunos estudiantes arrancan el día cantando ¡El Cielo recompensa a los aplicados!  Millones rinden el examen de la meritocracia y los mejores reciben un pasaje directo al sueño chino: “Si me va bien en el examen podré tener una mejor vida“.

El examen de ingreso a la universidad ( gaoka)

Los graduados en las mejores universidades regresan en verano a sus pueblos como prueba viviente, comparten su experiencia y piden a los estudiantes que se esfuercen. El gaokao simboliza la oportunidad pero también el control social.

Es una inteligente táctica tomada del keju, el sistema de evaluación que seleccionó funcionarios de gobierno durante 1300 años. Le confería al gobierno un aura de meritocracia, ya que estaba abierto a todos los ciudadanos varones. Pero solo el 1% de los postulantes pasaba el examen.

En la China moderna, sumida en la corrupción, el gaokao es visto como una prueba justa, no culpan al gobierno, quien no pasó, sólo puede culparse a sí mismo, por falta de esfuerzo.

Si bien es una poderosa arma de gobierno, el incremento de graduados secundarios conlleva presión para conseguirles trabajo. Hay otros que optan por otra forma de progreso: postularse para afiliarse al Partido Comunista o dedicarse a los negocios. Los líderes del partido siempre temieron que la empresa privada evolucionara como fuerza económica independiente, y algunos predicen que el capitalismo podría ser el caballo de Troya para la democratización de país.

El estresante examen en Corea del Sur que paraliza al país.

Suneung, el examen de acceso a la universidad, es un maratón de 8 horas. Ir a la universidad es muy importante.

En noviembre se paraliza el país. Las tiendas y los bancos cierran y el mercado de valores inicia su sesión más tarde. Las obras se detienen, los aviones no despegan y cesa el entrenamiento militar. Muchos padres nerviosos pasan el día en el templo, con la foto de sus hijos: las oraciones se programan para coincidir con los exámenes. Los estudiantes cantan y se reparten pegajosos caramelos conocidos como “yeot” que atraen la buena suerte. En la entrada de la sala de examen, los inspectores confiscan  relojes digitales, teléfonos, bolsas y libros.

La elaboración de las preguntas del examen es un misterio. Cada septiembre, 500 maestros son seleccionados y conducidos a un lugar secreto. Durante un mes, sus teléfonos quedan confiscados y todo contacto exterior prohibido. Oficialmente, la puntuación individual de cada estudiante se publica en un sitio web un mes después del examen. Hay webs que publican las respuestas de inmediato después y permiten a los estudiantes comparar su puntaje total con el mínimo requerido para ingresar a la universidad de su elección. Corea del Sur tiene una de las poblaciones más educadas del planeta. Un tercio de las personas sin empleo tienen un título universitario. Con el desempleo juvenil en su tasa más alta en casi una década, nunca ha sido tan difícil ingresar a una buena universidad. Pero muchos apuntan a Sky, el nombre colectivo de las tres universidades más prestigiosas del país, Seúl, Corea y Yonsei. Se las ve como las Harvard y Yale, o Oxford y Cambridge. Alrededor del 70% de los egresados de la secundaria irán a la universidad, pero menos del 2% alcanzará los requisitos Sky. El prestigio de asistir a Sky es la mejor forma de entrar a trabajar en los conglomerados familiares más influyentes. La economía de la nación está vinculada a estas pocas pero enormes dinastías que incluyen a LG, Hyundai, SK, Lotte y la más grande de todas: Samsung. Graduarse no garantiza un buen trabajo o un salario seguro, la competencia es muy difícil para conseguir  trabajo. Con gran parte de su futuro dictado por este único examen, la preparación comienza temprano y para ello, los estudiantes suelen acudir a los hagwons, clases de revisión dirigidas por tutores privados.

Hay más de 100.000 en Corea, y más del 80% de los niños asisten. Es una industria de 20.000 millones de dólares. Algunos de los maestros más famosos del país ganan millones. Están diseñados para hacerlos estudiar solos, por lo que cada cubículo está rodeado de cortinas largas. Entrar, encender la lámpara y estudiar. Antes, el Suneung era visto como una fuente de movilidad social, para que los estudiantes más pobres accedan a la educación universitaria. Pero la presión sobre los padres para desembolsar miles de dólares en clases privadas está dejando atrás a los menos pudientes. Estos crecientes costos son también una de las razones por las que la tasa de natalidad es la más baja del mundo. Los padres prefieren una pequeña cantidad de niños. Varios gobiernos han intentado frenar la industria de los hagwons, tanto por los bolsillos de los padres como por la preocupación por el bienestar de los estudiantes. Hoy, por ley, estas escuelas en Seúl deben cerrar a más tardar a las 22, no pueden enseñar ningún material antes que las escuelas oficiales y las tarifas se han limitado. Los niños coreanos se ven obligados a estudiar mucho y a competir con sus amigos. Están creciendo solos, dedicados a estudiar por sí mismos. Este tipo de aislamiento puede causar depresión y ser un factor importante en el suicidio. A nivel mundial, el suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes, pero en Corea del Sur es la causa de muerte número uno para los jóvenes de entre 10 y 30 años. El país también tiene los niveles más altos de estrés entre los jóvenes de 11 a 15 años en comparación con cualquier otro país industrializado del mundo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Sin embargo, muchos expertos destacan que las presiones educativas no son la única causa. El rápido crecimiento de las ciudades, así como la disminución de las estructuras familiares tradicionales, también han contribuido al aumento de la sensación de aislamiento, depresión y suicidio. Los niños coreanos se ven obligados a estudiar mucho y competir.  El gobierno ha intentado hacer frente a la mala salud mental del país invirtiendo en campañas publicitarias, abriendo líneas telefónicas nacionales y aumentando las camas de hospital en salas psiquiátricas. Pero en los últimos 10 años, la tasa de suicidios en Corea ha seguido aumentando. El gobierno también ha intentado revisar Suneung permitiendo que los estudiantes obtengan puntos de otra manera, como ser mentor o ser voluntario. Pero esto ha hecho que el proceso sea estresante. Hay otras formas de acumular puntos extra, pero en la práctica esto hace que sea aún más confuso, porque ahora hay más cosas de las que preocuparse.

La conquista del cerebro

Más importante que la exploración del espacio, el gran desafío científico del siglo XXI será la conquista del cerebro humano. Comparable con la revolución provocada por el descubrimiento de América, se abren innumerables perspectivas con interrogantes éticos y políticos. La posibilidad de hackear la mente como si fuese una computadora alarma sobre la relación entre inteligencia artificial y neurobiología.

Las grandes potencias no se lanzaron a esta aventura por amor a la ciencia. Detrás de la “carrera cerebral”, como en la “carrera espacial”, están en juego intereses científicos, comerciales y políticos que dependen del alcance el conocimiento, que es la principal fuente de poder.

Desde 2013, Estados Unidos, Europa, China, Rusia y Japón movilizaron unos 20.000 millones de dólares para financiar la investigación y descifrar los enigmas que propone la materia orgánica más compleja y sofisticada de la creación. Después de simular el funcionamiento del cerebro, los investigadores prefieren ahora explotar la combinación de las ciencias de la información y la neurología. El interés de la ciencia se concentra ahora en el Mapa de la Actividad Cerebral, réplica del programa Genoma Humano, que permitió identificar y cartografiar los 20.000 a 25.000 genes.  El BAM podría revolucionar el conocimiento sobre enfermedades físicas, cognitivas y emocionales, que van desde el autismo hasta la enfermedad de Parkinson. Las patologías del cerebro afectan al 50% de la población mundial pero reciben 2% del presupuesto de investigación biomédica (contra 20% para el cáncer). Esa situación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no permite satisfacer las apremiantes exigencias de la realidad. Las patologías cerebrales se convirtieron en un despiadado campo de batalla entre laboratorios farmacéuticos y neurobiólogos que trabajan en el desarrollo de nuevas neurotecnologías que, mediante el injerto de prótesis, ambicionan hacer caminar a los paralíticos, devolverles la vista a los ciegos o permitir que los sordos vuelvan a escuchar.

Cada avance de la ciencia fomenta riesgos. Se experimenta el implante de una delgada membrana de inteligencia artificial sobre el córtex que podría ser crucial para tratar la epilepsia, la depresión y la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas o psiquiátricas.

Un casco plástico

Ese casco telepático facilitaría las comunicaciones directas de cerebro a cerebro o el enlace con una computadora sin ningún contacto táctil ni instrucciones vocales. Asociados a la inteligencia artificial, esos minúsculos componentes electrónicos entrelazados con los 86.000 millones de neuronas del cerebro podrían revolucionar los métodos pedagógicos, la traducción simultánea con una persona de otro idioma o la formación profesional en nuevas tecnologías u oficios. Los científicos recién comienzan a comprender cómo funciona el mecanismo de aprendizaje, pero avanzan a paso acelerado. Penetrar en el cerebro humano, entraña riesgos supremos. Mark Zuckerberg, que no parece haber leído 1984, de George Orwell, prometió que Facebook pedirá el consentimiento previo del “propietario” antes de leer su cerebro. ¿Cuándo un régimen autoritario o una empresa privada como Cambridge Analytica pidieron autorización para manipular el comportamiento de los electores?

La comunidad científica no lanzó una verdadera reflexión sobre los riesgos de manipulación que presentan las nuevas tecnologías, sobre todo cuando empiecen a generalizarse en la educación. Ni Hitler, ni Stalin hubiesen dudado un instante en implantar el aprendizaje obligatorio de sus ideologías. Bill Gates confesó su inquietud por la ausencia de reflexión política sobre las consecuencias de la fusión entre inteligencia artificial, robótica y  neurociencias.

Los últimos progresos de la neurobiología en  política fueron experimentados en diversas elecciones. Ese programa  -que mide las ondas cerebrales, las expresiones faciales, la frecuencia cardíaca y los síntomas de excitación perceptibles a través de las modificaciones de la piel y la transpiración- permite anticipar el comportamiento de los votantes.

Un equipo del Instituto de Biotecnología Molecular de la Academia Austríaca de Ciencias utilizó células madre para crear un minicerebro del tamaño de un garbanzo con una estructura neuronal similar al cerebro de un embrión humano. ¿Será posible fabricar cerebros artificiales con un esquema mental prediseñado para implantar en cuerpos de cultivo y crear una clase de hombres “especiales”? Si a ese escenario se agrega el riesgo de la incursión cerebral -como se hackea una computadora-, se encienden luces rojas sobre los riesgos de la asociación entre las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y los avances previsibles en neurobiología.

El gran hermano te vigila

El 8 de junio de 1949 las librerías de Londres recibieron la novela 1984, del escritor y periodista británico George Orwell. La novela plantea un mundo en guerra dividido en tres grandes bloques que cambian sus alianzas. Los bloques no tienen diferencias en el modo de ser gobernados por un autocrático y controlador partido único. La trama gira sobre cómo un cuarentón  vive hastiado en un entorno con muy poco espacio para lo inesperado, y todavía menos para el amor genuino, a no ser el que debe profesarse al Gran Hermano. Hay tres consignas: La guerra es paz, La libertad es esclavitud, La ignorancia es fuerza, junto con una serie de mecanismos que encorsetan las relaciones sociales. Entre ellos, la neohabla, la lengua oficial, que enmascara el sentido de las palabras, o el doblepensar, “facultad de albergar simultáneamente en el entendimiento dos creencias contradictorias y admitir las dos a la vez”.

Lo que se distingue es una operación sobre el pasado, porque “quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro”. Así el pasado es puesto al día según los “intereses del partido”. El clima y árido final de la novela impactó con fuerza en esos años previos a la Guerra Fría. Para Orwell fue un reconocimiento instantáneo.

En lo ideológico el término orwelliano es utilizado como sinónimo de represión o totalitarismo.

Orwell no pudo ver el éxito de sus predicciones. Si algo tuvo de bueno la aceleración por globalización es que aceleró tanto la destrucción como la toma de conciencia. El mundo fue guiado por los intereses de los que gobiernan. De allí nacieron las tecnologías de la destrucción. Algunas mostraron el poder fuerte, como en la guerra, otras el poder débil e igualmente peligroso, el poder de la seducción. Recientemente  enceguecidos por las ganancias inmediatas los especialistas aceptaron fórmulas financieras con nombres exóticos que ni si quiera comprendían. El cuento del tío llegó a todos los rincones del planeta. Pero la culpa no la tiene el hombre común sino los hombres que condujeron el proceso. Lamentablemente y a favor de los embaucadores hay una distancia entre decisión y consecuencias, somos libres de elegir, en eso consiste la libertad, pero no podemos impedir sus efectos. El hombre común está mal educado, por eso Fromm decía que la libertad de pensamiento sólo tiene sentido si la persona es capaz de tener pensamientos propios. Mc Luhan concibió a la tecnología moderna como una extensión de las facultades del sistema nervioso. Huxley en Un tiempo feliz anticipó al hombre actual que acepta ser esclavo a cambio de la satisfacción a su deseo de placer y entretenimiento. El poder inteligente, combina el fuerte y el débil, su campo es la educación. Implicaría un cambio ético que todavía no está a la vista para evitar que triunfe el control social en la conquista del cerebro.

Dr. Horacio Krell Director de Ilvem horaciokrell@ilvem.com

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