¿Se puede ser inversor sin haber fundado antes una startup’?

Parece lógico que los fundadores de una startup valoren positivamente a un inversor que conozca de primera mano el ecosistema emprendedor.

En 2004, después de vender Paypal a eBay por la escalofriante cifra de 1.500 millones de dólares (unos 1.800 millones de euros actuales teniendo en cuenta la inflación), uno de los cofundadores de la plataforma de pagos se convirtió en el primer inversor externo de Facebook. Desde entonces, Peter Thiel se ha transformado en una especie de rey Midas de Silicon Valley. Marc Andreessen, fundador de la prestigiosa firma de capital riesgo Andreessen Horowitz, también comenzó como su carrera fundando una empresa tecnológica: una década antes de fundarla vendía a AOL su primera criatura, Netscape.

Adentrarse en el ecosistema emprendedor gestando un proyecto innovador y pasarse al otro lado cuando este se ha convertido en un éxito no es un rasgo exclusivo de algunos reputados inversores de Silicon Valley. En España, según el último informe de la Asociación de Redes de Business Angels en España, el 11,3 % de los inversores han fundado previamente una startup.

Más allá de ese dato, lo cierto es que algunos de los business angels más influyentes de España han creado sus propias empresas. Carlos Blanco (Grupo ITnet), François Derbaix (TopRural), Jesús Encinar (Idealista) o Marek Fodor (Atrápalo) son solo algunos de los emprendedores que crearon esos pioneros negocios en internet hace más de una década y se han convertido en inversores de referencia en nuestro país.

 ¿Por qué algunos emprendedores se pasan al otro lado o combinan ambos roles? ¿Es esencial que un inversor conozca cómo crece una startup desde dentro? ¿Qué puede aportar a una empresa que los business angels o los general partners de un fondo de inversión — ya que son ellos los que construyen la cartera de inversión y lideran el fondo— hayan fundado un negocio online previamente?

Las ventajas del emprendedor-inversor

José del Barrio, socio fundador del fondo de inversión Samaipata Ventures, alude al concepto de “círculo virtuoso del emprendimiento” para hacer referencia a ese “fenómeno cada vez más visto” por el que los emprendedores acaban reinvirtiendo su capital en otras empresas y provocando que aumente así el tejido emprendedor de un país en una suerte de bola de nieve de talento y capacidad financiera.

Él mismo es un ejemplo de ello. Cofundó y dirigió La Nevera Roja en 2010 y la acabó vendiendo por 80 millones de euros a la incubadora alemana Rocket Internet cinco años más tarde (la que fuera su competidora, JustEat, acabó comprándola el año pasado). Tras salir de la empresa, fundó Saimapata Ventures, ya que siempre le había interesado mucho el universo del venture capital.

Empatizar con los fundadores

“Haber emprendido me ha dado una doble visión inversora y emprendedora. Sé lo que es estar en los dos lados de una mesa de negociación, sobre todo del lado de pelear porque una startup salga adelante ladrillo a ladrillo, y eso me ayuda a empatizar mucho con los founders que nos visitan”, explica Del Barrio a Startupxplore.

La capacidad de ponerse en el lugar del otro es también la principal ventaja que encuentra Iñaki Arrola, fundador de Coches.com y socio de K Fund, a emprender antes de invertir. “Probablemente lo único importante es que lo has pasado igual de mal, destaca. “ Hay inversores que tienen dinero de su familia o de lo que sea, que no han gestionado una empresa, que no lo han pasado mal y a lo mejor esa empatía es lo que te viene bien a la hora de poner el listón”.

Él mismo se ha sentido reflejado en las experiencias y errores de otros emprendedores. En 2003, fundó el portal de venta de coches Autodescuento, que salió a flote sin inversores y sin personal en un primer momento. A los años, contactó con Marek Fodor tras leer su blog y le escribió para que invirtiera en ellos, buscando especialmente su asesoramiento para que pusiera “un poco de coco” en el negocio.

De su mano conoció la aceleradora SeedRocket y descubrió la otra cara de la moneda. Aunque en su primera experiencia inversora lo perdió todo (“me equivoqué con un emprendedor”), decidió seguir ese camino. Ha invertido por su cuenta (Deporvillage), ha fundado la sociedad capital riesgo Vitamina K (con Carto entre sus participadas) y, tras su cierre, es socio de K Fund, un fondo de 50 millones que ha invertido en ocho startups hasta la fecha. Pese a su propia trayectoria, cree que haber sido emprendedor antes que inversor ayuda, pero se puede ser inversor sin haber montado una empresa.

Experiencia para llevar las riendas de la inversión

El socio fundador de Saimapata Ventures también cree que hay muchas otras formas de hacer una labor de inversión en internet. Pese a ello, en su caso, haberlo sido se refleja directamente en su forma de llevar las riendas del fondo. “Todos los procesos de análisis de compañías, nuestras metodologías internas de trabajo y la relación comercial que tenemos con el ecosistema se han construido con la óptica del emprendedor como punto de partida y partiendo de mi propia experiencia de búsqueda de financiación, asegura Del Barrio.

Lógicamente, haber plantado la semilla de una startup y haber tenido que luchar para que brotara y creciera aporta a los emprendedores un conocimiento basado en la propia experiencia, tanto de emprendimiento en general como del sector en el que trabaja en particular, que le pueden ser muy útiles a la hora de invertir. De esta forma, los inversores que ya conocen un sector pueden aportar valor a las empresas en las que invierten, más allá de recursos financieros.

Por ejemplo, algunas de las participadas de Saimapata tienen un modelo de negocio similar a La Nevera Roja, como la plataforma de de gestión logística OnTruck, la startup de compra de flores a domicilio Colvin o la app de reparto Jinn. El propio Del Barrio destaca que la tesis de Saimapata es la especialización: “Haber creado un marketplace y dedicarnos en exclusiva a analizar este tipo de plataformas nos ha permitido acumular mucho conocimiento sobre las principales palancas a implementar y activar para disparar el crecimiento”.

¿Consecuencia lógica o necesidad?

Haber obtenido ganancias con las compañías que fundaron (bien por el rendimiento que obtienen si continúan en ellas o bien por la desinversión) permite a los emprendedores disponer del capital necesario para invertir en otras empresas. De esta forma, la progresiva maduración del ecosistema emprendedor español explicaría que algunos emprendedores hayan pasado al otro lado de la barrera. “Si has hecho algo de dinero, no está mal poder invertir. No es la consecuencia, pero puede ser una consecuencia para algunas personas”, matiza Arrola.

Además, el perfil del emprendedor como socio general de un fondo de inversión puede combinarse con el de otros y aportar, así, un valor añadido. Por ejemplo, Arrola lideró el fondo en un principio con Carina Szpilka (ex CEO de ING en Francia) y Ian Noel (exportfolio manager de Bonsai Venture Capital), un equipo al que se han ido sumando otros socios de diferente perfil intencionadamente. “No hay ninguno que seamos iguales y creo que esa es una de las cosas más bonitas que tenemos, no solo porque puede aportar a los emprendedores, sino porque también aprendemos muchos unos de otros, reivindica.

Ahora bien, ¿es recomendable en todos los casos que un emprendedor se dedique a invertir? “Depende de la vida de cada uno, si tienes 50 años pues no; si tienes 30, pues a lo mejor puede estar bien, pero que te salgan bien o mal las cosas no va a ser consecuencia de eso, sino de otras muchas cosas, incluso de cómo te han educado en la vida”, apunta Arrola. “La experiencia emprendedora siempre es positiva, pero hay muchas formas de aprender a empatizar con los emprendedores y no solo es a través de la creación de empresas”, sentencia Del Barrio.

Así que podemos extraer algunas conclusiones:

No se puede generalizar: ni todos los emprendedores tienen por qué acabar siendo inversores ni todos los socios que lideran un fondo tienen por qué haber emprendido.

Pese a ello, haber creado una startup sí proporciona a mucho inversores conocimientos y experiencias que después pueden ayudarles a la hora de negociar con las empresas en su nuevo rol.

Parece lógico que los fundadores de una empresa valoren positivamente que desee apostar por ellos un inversor que tenga entre sus logros haber sacado adelante su propia empresa con éxito y conozca de primera mano el ecosistema emprendedor. ¿Será esta una de las razones por la que algunos emprendedores se han convertido en inversores de referencia?

startupxplore.com

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